Los amos locos, de Jean Rouch

July 6th, 2009


Los amos locos (Les maïtres fous), de Jean Rouch, es una muestra importante de un cine documental que no recuncia a su esencia, que debe ser, quizás, mostrar… o mejor, estar. Cuando el etnólogo y cineasta francés proyectó esta película antes sus camaradas y algunos jóvenes negros, estos le pidieron que no la estrenase en público, temerosos de la imagen que podía dar de la sociedad africana. Rouch se negó. Y es que Los amos locos, pequeño documental que gira alrededor de una secta, los Hauka, que se reunen de cuando en cuando para someterse a unos ritos de posesión por los que se ven transformados en figuras del dominio colonial y sometidos a unos rituales no para todos los estómagos, no deja ningún lugar al exotismo y si a un erróneo primitivismo, que no oculta más que los efectos (perversos) de la colonización en África, y Rouch está, está ahí, su cámara mira, muestra todo ese horror sin recrearse en nada, mientras su comentario ilumina toda esa oscuridad, para acabar con un final en el que vemos a esos mismos poseidos en su vida de cada día (ver fotografías), e incluso podemos percibir que son buena gente, incluso los mejores… sin que la sombra de aquellos otros nos deje… y no dejemos de preguntarnos que se esconde en el interior de las personas, en el nuestro propio, y de qué no seremos capaces…

Los amos locos, forma parte del cofre que ha editado maravillosamente la española Intermedio, dedicado a Jean Rouch. Volveremos sin duda sobre su contenido…


3 escribieron alguna cosa en “Los amos locos, de Jean Rouch”

  1. Blumm el July 6, 2009 10:45 pm

    Pues vamos a buscarla hasta quedar exhaustos.
    Sí.

  2. DudaDesnuda el July 7, 2009 7:26 pm

    Hay mujeres que fui y ya no soy ni puedo ser, y esto no siempre es un avance, a veces es una tristeza…

    Besos e interiores

  3. Ferdinand Jacquemort el July 7, 2009 7:40 pm

    Cierto, Duda,… Aunque realmente más que todos aquellos yos nuestros que quedaron (para bien o para mal) detrás, me preocupan todos aquellos que están escondidos en algún lugar de nosotros, más o menos recóndito, esperando su momento, que quizás no llegará nunca…

    No sé si habéis leído ese libro terrible que es El señor de las moscas, de William Golding. En mi (primera) juventud me lo leía cada año, con un rigor excepcional que no he vuelto a repetir. Supongo que será un libro ligado a un tiempo y como tal es inútil (e incluso necesario) volver a él. Un grupo de niños enfrentados a la supervivencia en una isla desierta degeneran instintívamente hacia el salvajismo, hasta ese final en el que salvados lloran, todos lloran, “lloraba el fin de la inocencia, la oscuridad del corazón del hombre”.

    Los amos locos es un poco lo mismo: como los hombres, otros hombres, lo que venimos a llamar la sociedad o el entorno, van creando en nosotros “otros seres” que quizás algún día surgirán y nos transformarán…

    Algo así, pienso…

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