Número uno: Todo modo, de Leonardo Sciascia

August 6th, 2009

Decía que estaba leyendo a Sciascia…

- Ya está usted volviendo a las palabras que deciden, a las palabras que dividen: mejor, peor; justo, injusto; blanco, negro. ¡Cuando todo no es más que una caída, una prolongada caída, como en los sueños…!

Leonardo Sciascia, Todo modo, traducción de Joaquín Jordá para Bruguera

Hacía tiempo que no lograba leer nada… pero ahí estaba este hombre, esperándome. A veces es tan sólo una cuestión de personas… él me esperaba, yo le esperaba… nos encontramos. Quizás si no hubiera recomendado este libro a Óscar, no hubiera vuelto sobre él, pero sus comentarios conviertieron su (re)lectura en una necesidad.

Sciascia nos propone un mundo que es tan sólo una novela policiaca sin resolver. Y tiene razón. Para él siempre está el problema, pero rara vez, tal vez nunca, la solución. Porque llega un momento que las soluciones no interesan (e igual ni existen), llega el momento en que saber quién es el asesino o quién no lo es, es una simple formalidad, una formalidad carente de interés. Pensaba, que tal vez el escritor italiano juega con la parte que todos nosotros llevamos dentro de asesino y víctima, y nos enfrenta a esa paradoja y a sus consecuentes contradicciones.

Todo modo es una novela densa de una ligereza extraordinaria. Óscar tiene razón al compararla con una película de Fellini (aunque la adaptación cinematográfica corrió a cargo de ese loco llamado Elio Petri). Los personajes se mueven entre el absurdo, la ironía y el baile.

Y de nuevo, un pensamiento que también está contenido en El divo, película sobre el señor Andreotti: hay que hacer el mal para lograr el bien.

Odilon Redon, Cristo (esa es la imagen que acompaña estas líneas…)


4 escribieron alguna cosa en “Número uno: Todo modo, de Leonardo Sciascia”

  1. Blumm el August 10, 2009 5:41 pm

    Resurge lo policíaco. No sé donde leí el otro día que el género está resucitando.

    ¿Por qué?

  2. Ferdinand Jacquemort el August 10, 2009 9:31 pm

    Quizás es el único género capaz de explicar el mundo actual… Eso pensando que algo sea capaz de explicarlo (pero incluso desde ese misterio, sigue siendo el género más propicio…) Hoy no estoy para pensamientos profundos jeje .

  3. Óscar el August 12, 2009 9:18 pm

    Estaba leyendo el librito que ha editado Nosferatu sobre Robert Rossen, y en uno de los textos, firmado por Latorre, comenta la anécdota de una cena con unos amigos en Génova en 2008 y cómo durante una conversación hablaron de Francesco Rosi. Aldo Viganó comentaba, para mal, que en sus películas no existe un universo personal, un lenguaje propio y una visión del mundo, sino la importancia e interés de los temas tratados. Es curioso, porque pude ver Cristo se paró en Éboli y, claro, Cadaveri Eccelenti y, bueno, quizá me dio la sensación de que Viganó llevaba razón. Sin embargo, yo lo veo más bien como algo positivo.

    Al fin y al cabo, ya llevo otro libro de Sciascia a cuestas (A cada uno, lo suyo) y, sinceramente, cada vez me convenzo más de que el enfoque de Rosi era correctísimo. Cómo hacer personal un universo tan despojado -no sé si será esa la palabra, pero es que no me imagino un lugar concreto y, a la vez, los imagino todos, a la hora de situar el contexto de su obra, como un mapa; parece un lugar perdido, con el hombre en mitad, pero con las pisadas borradas o blandas como las arenas movedizas- y crítico como el de Sciascia sino es mediante la atención hacia los temas importantes tratados. Por eso tengo ganas de ver la adaptación de Elio Petri. Le he echado un vistazo por encima y tiene una pinta francamente curiosa.

    En fin, mucho rollo, pero siempre es bueno conocer tu opinión, que de Rosi sólo tengo vistas tres películas y de Sciascia me queda todavía mucho…

    Un abrazo!

  4. Ferdinand Jacquemort el August 12, 2009 9:47 pm

    Ummm… Yo no estaría tan seguro de que Rosi no tenga un universo propio (y en todo caso, tampoco entendería porqué no se puede tener un universo propio conformado sólo por sus intereses, que son muy concretos, y seguramente convergentes con Sciascia, al que adaptó muchas veces). Sciascia en ese sentido es algo similar a él… Cuando uno lo lee da una extraña sensación de coherencia con el resto de su obra, leas lo que leas, pero si miras y desmenuzas su obra íntegra, la variedad es absoluta. Con Rosi estoy tentado a afirmar lo mismo.

    Pero precisamente ahí tenemos a Petri como ejemplo de universo personal. Tan personal que sencillamente aniquila el universo de Sciascia y hace otra cosa completamente diferente, en la que sólo quedan el nombre del hotel, alguna frase y el nombre del cura (que no el cura) y desaparece ¡hasta el protagonista! Todo modo era una joyita para adaptar. La trama y sus diálogos, la robustez de sus personajes, invitaba a algo grande. Petri piensa que lo realmente grande es él. Él y Volonté. Volonté campa a sus anchas como protagonista interpretando de forma desmesurada y grotesca a un personaje que en la novela no existe (es decir, ya tenemos al protagonista novelesco desaparecido y al cinematográfico inexistente allí). El resultado es una película de Petri y ya. Hasta Mastroianni no acaba de saber muy bien qué hacer, aunque tiene un momento mágico (cuando la veas, porque hay que verla, cuando Volonté da su primer discurso ante los demás asistentes a los ejercicios espirituales… ¡qué expresión más maravillosa la de Mastroianni!).

    No sé, cuando la veas volvemos sobre ella, pero se te van a salir los ojos de las órbitas jeje .

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