Mi Venecia
Soñé con Venecia, un lugar en el que nunca estuve y que ni tan siquiera me logro imaginar, más allá de unos pocos lugares comunes (y ni tan siquiera muchos). Mis sueños son mucho más brillantes que yo. Construcciones perfectas, grandes tramas, complicadas panorámicas, aún más complicadas escenografÃas, puestas en escena de una suntuosidad felliniana,… Nada responde a mis deseos. Ni siquiera ahà soy capaz de tener lo que quiero.
Estaba en Venecia. Visitaba un museo, una sala de enormes ventanales. Un museo del que no recuerdo nada de lo que estaba expuesto (y algo habÃa). Luego salÃa. SubÃa un cuesta, un camino de tierra, y llegaba hasta algo parecido a un mirador, y entonces ahà estaba todo. Tan maravilloso que aún lo recuerdo… El paisaje se abrÃa en un valle de verdes laderas, profundo, inmenso,… y habÃa campos, como retales, y pequeños pueblecitos, qué digo, aldeas, apenas cuatro casas, aquà y allá, entre todo. Y entonces, no habÃa calles ni carreteras. Todo estaba atravesado por rÃos y riachuelos, acequias, canales, e incluso el agua atravesaba un túnel, como si fuera las vÃas de un ferrocarril. Y yo miraba maravillado, porque todo era de una belleza acuosa y azulada… Y desperté. Porque yo no me despierto abruptamente de las pesadillas, no, tan sólo de los sueños…
La ilustración es el Corto Maltese de Hugo Pratt…
Guardada en Palabras | Tags: Sueños |Escribir un comentario
