Mi Venecia

September 12th, 2009

Soñé con Venecia, un lugar en el que nunca estuve y que ni tan siquiera me logro imaginar, más allá de unos pocos lugares comunes (y ni tan siquiera muchos). Mis sueños son mucho más brillantes que yo. Construcciones perfectas, grandes tramas, complicadas panorámicas, aún más complicadas escenografías, puestas en escena de una suntuosidad felliniana,… Nada responde a mis deseos. Ni siquiera ahí soy capaz de tener lo que quiero.

Estaba en Venecia. Visitaba un museo, una sala de enormes ventanales. Un museo del que no recuerdo nada de lo que estaba expuesto (y algo había). Luego salía. Subía un cuesta, un camino de tierra, y llegaba hasta algo parecido a un mirador, y entonces ahí estaba todo. Tan maravilloso que aún lo recuerdo… El paisaje se abría en un valle de verdes laderas, profundo, inmenso,… y había campos, como retales, y pequeños pueblecitos, qué digo, aldeas, apenas cuatro casas, aquí y allá, entre todo. Y entonces, no había calles ni carreteras. Todo estaba atravesado por ríos y riachuelos, acequias, canales, e incluso el agua atravesaba un túnel, como si fuera las vías de un ferrocarril. Y yo miraba maravillado, porque todo era de una belleza acuosa y azulada… Y desperté. Porque yo no me despierto abruptamente de las pesadillas, no, tan sólo de los sueños…

La ilustración es el Corto Maltese de Hugo Pratt…


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