Cuando ya no importe… o leyendo a Onetti

February 10th, 2010

Hace una quincena o un mes que mi mujer de ahora eligió vivir en otro país. No hubo reproches ni quejas. Ella es dueña de su estómago y de su vagina. Cómo no comprenderla si ambos compartimos, casi exclusivamente, el hambre.

Nos consolábamos a veces con comidas a las que buenos amigos nos invitaban, chismes, discusiones sobre Sartre, el estructuralismo y esa broma que las derechas quieren universal, saben pagar bien a sus creyentes y la bautizan posmodernismo. Participábamos, reñíamos y adornábamos con nuestras risas las frases ingeniosas. Aquellas cenas a las que no podíamos aportar ni un solo peso ofrecían a un posible observador, tal vez a uno de los comensales que pagaban su parte de la cuenta, un aspecto admirable. Porque merecía admiración la astucia con que ella y yo, sin dejar de reír, despreocupados, robábamos pancitos que caían en la cartera de ella o en alguno de mis bolsillos. Así nos asegurábamos un desayuno seco para cuando despertáramos mañana en la cama de la pensión.

Se fueron acumulando los días casi miserables para triunfar convenciéndola de que yo había nacido para fracasado irreversible.

La muchacha pasaba todo su tiempo en la cama para ahorrar fuerzas, retener calorías. Tal vez estuviéramos en invierno. Creo, no lo aseguro. Y así: ella acostada y yo caminando, ida y vuelta, por la avenida buscando tropezar con algún ser muy amigo al que no me humillara pedirle dinero. Y recuerdo que ya no se trataba de conseguir un peso para que comiéramos. Nunca consulté a los periódicos a cuánto estaba la canasta familiar. Pero en aquellos días el mínimo indispensable había trepado a cinco pesos.

Pocas veces lo conseguía, no por negativas sino por desencuentros. Mis incursiones en la ciudad sólo excluían a los niños. Nunca hice distinciones por sexo. Pocas mujeres encontré.

Juan Carlos Onetti, Cuando ya no importe / Novelas II (1959-1993). Galaxia Gutemberg.

Me hubiera gustado ser capaz de escribir un comienzo así… Pienso que tras un comienzo así todo tiene que ser más fácil. Como con un título tan, después de todo, terrible…


5 escribieron alguna cosa en “Cuando ya no importe… o leyendo a Onetti”

  1. HOliveira el February 16, 2010 6:57 pm

    Esto es como jugar a las canicas. Siempre había quien hacía guá desde varios metros en una parábola mágica.

  2. Ferdinand Jacquemort el February 16, 2010 11:52 pm

    Algo de eso hay… Yo era de los que volvía a casa sin ninguna, después de haberlas perdido todas…

  3. Emma el April 27, 2010 5:35 pm

    La palabra “guá”… hacía tanto tiempo que no la oía ( la he oído al leerla) Descubrimiento de blog que intuyo puede ayudarme a deprimirme más( pero esto es bueno, es un piropo) Creo que la literatura es la única filosofía de Occidente, la única que tengo al menos yo.

  4. Ferdinand Jacquemort el April 27, 2010 10:01 pm

    Hola Emma. Bueno, creo que lo verdaderamente deprimente es que no lo actualizo en meses, pero bien, algún día de estos volveremos con él y quién sabe con cual estado de ánimo…

  5. Emma el April 28, 2010 12:35 pm

    Ferdinand! El ánimo está ahí, hay que luchar!
    Me encanta tu nombre, por cierto.

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