Bohumil Hrabal, Quién soy yo

«Sólo en la cumbre del vacío se puede llegar a sí mismo y por tanto también a los demás, al ser en general.» Monika Zgustová sobre Bohumil Hrabal.

«(…) y es que mi vida, en apariencia aburrida y corriente, contiene en el fondo bastante dramatismo.»

«Me preocupa tanto forjarme a mí mismo, mis íntimos me crean tantos problemas que no me queda tiempo de pensar en ningún cambio político; hasta el punto de que ignoro de qué hablan los que desean un cambio político, tan ocupado estoy cambiándome a mí mismo.»

«Y de tanto escuchar a los demás me di cuenta de que mis mayores secretos, las cosas más terribles, los momentos de más intensa soledad y de más tierna intimidad no eran mi enfermedad secreta, sino que también los demás sufrían del mismo mal, aún más desgarrador; que las mismas descargas que a mí me mortifican oscilan en cada miembro de la comunidad, por más numerosa que sea, y es que habiendo escuchado tantas confesiones en labios de otros empecé a creer que lo que a ellos les sucedía en realidad me había ocurrido a mí, y convertí sus experiencias en mías.»

«La belleza de escribir está en que nadie te obliga a hacerlo. Y yo, a estas alturas, siento que escribir es mi cura, mi sanatorio psiquiátrico… y mi consultorio sentimental.»

«Un escritor, y parece ser que es lo que yo soy, tiene que tratar sus textos despiadadamente, al fin y al cabo tengo ante mí proyectos más interesantes que los que acabo de abandonar; un escritor ha de tener coraje e ir más allá, allí donde tiene miedo de ir, donde no le espera nadie, donde el presente es inexistente y el pasado amenzador y el futuro tan, pero tan previsible, como me lo enseñó mi querido György Lukács…»

«Pero eso de querer ser moderno y progresista no se puede buscar voluntariamente. Eso tiene que surgir de toda la personalidad: ser provocador e inocente al mismo tiempo. Creo que en el ámbito del pensamiento y del arte siempre ha sido así.»

Me enteré de la muerte de Hrabal por total casualidad. Iba en el autobús y, delante mío, alguien leía el periódico. Y allí estaba la noticia de su muerte. Se había caído por la ventana del hospital en el que estaba internado, dándole de comer a las palomas. Alguien, en ese último instante, quiso convertir a Hrabal en un personaje hrabaliano.

El pensamiento del escritor checo está tan inscrito en mí, que nunca lograremos separarnos. Quizás simplemente me reconocí en él. Quizás sirvió para desarrollar todas aquellas ideas que en mi cabeza daban vueltas y vueltas confusamente, hasta sentir vértigo.

Pienso que al escribir, solo nos inscribimos en una historia, una larga historia. Que somos los últimos de otros tantos. Que yo, cuando escribo, simplemente continuo allí donde lo dejaron Hrabal o Chéjov. Que mi escritura está construida de inagotables fragmentos de todos aquellos a los que conocí y leí, y que se quedaron ahí, como una parte más. Como las ropas de un vagabundo, estoy hecho de retazos de Céline, de Sciascia, de Perec, de Queneau, en fin, de tantos. Y luego estoy yo. Buscándome. De vez en cuando me atormenta esta idea. La de defraudarles. La de no llevar con la debida propiedad ese traje.

Los fragmentos iniciales forman parte de Quién soy yo, editado por Destino, traducido por Monika Zgustová. Al preguntarse por quién era él, Hrabal respondió a quién era yo. Un poco.

 

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>