Emmanuele Carrère, Limónov

«Me levanto, le doy las gracias por el café y el tiempo que me ha dedicado y en el umbral de la puerta me hace finalmente una pregunta:

–Es extraño, de todos modos. ¿Por qué quiere escribir un libro sobre mí?

Me pilla desprevenido pero le respondo sinceramente: porque tiene –o porque ha tenido, ya no me acuerdo del tiempo de verbo que empleé– una vida apasionante. Una vida novelesca, peligrosa, una vida que ha arrostrado el riesgo de participar en la historia.

Y entonces él dice algo que me deja de una pieza. Con su risita seca, sin mirarme:

–Sí, una vida de mierda.»

«Eduard prosigue diciendo que donde mejor se siente en el mundo es en Asia central. En ciudades como Samarcanda o Barnaúl. Ciudades achicharradas por el sol, polvorientas, lentas, violentas. Allá, a la sombra de las mezquitas, bajo los altos muros almenados, hay mendigos. Racimos enteros de mendigos. Son viejos macilentos, curtidos, desdentados, a menudo sin ojos. Llevan una túnica y un turbante ennegrecidos por la mugre, tienen delante un retal de terciopelo sobre el cual esperan que les echen una monedita, y cuando se la echas no te dan las gracias. No se sabe qué vida han vivido, se sabe que acabarán en la fosa común. Ya no tienen edad, no tienen bienes, en el supuesto de que alguna vez los hayan tenido, apenas les queda todavía un nombre. Han soltado todas las amarras. Son andrajos. Son reyes.»

Confieso que tardé en entrar en Limónov. No sabía qué me quería contar Emmanuele Carrère sobre ese extraño personaje ruso, tantas veces turbio, y sin embargo… Todo parecía un resumen de sus libros y, por tanto, de su obra. Pero entonces, Limónov cambia. El escritor francés empieza a hablar de su vida, y también de Rusia. Y de qué es la verdad después de todo, esa cosa inexistente, íntima, cambiante, contradictoria. Entonces el libro se convierte en otra cosa, más melancólica, también más brutal. Y es que intenta comprender… Intenta entender.

 

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2 thoughts on “Emmanuele Carrère, Limónov

  1. me encanta detour pero no le llega ni a la suela de los zapatos a esta revista.

    esta es más literaria y tiene mucha más calidad de escritura.

    detour también me gusta, conste.

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