¡Tic… tac!

August 23rd, 2007

Cito de memoria, traduzco un poco así, infielmente… Bellos días, ratones del tiempo, roéís mi vida poco… He vivido veintiochos años, perdidos, como si nada… Apollinaire conocía el sentido del tiempo… lo conocía de una manera trágica, que su prematura muerte vino a confirmar… Lo conocía como lo conocen todos los que esperan, porque el tiempo, cuando uno espera, toma un sentido emocional, en el que las horas ya no son iguales unas a otras, sino que tienen personalidad, una vida propia, y expresan sentimientos… Uno puede haberse pasado toda la vida sin encontrarle sentido a las siete de la tarde de un domingo, pero un día, esta hora, este instante, puede tener un significado preciso, de adioses, de trenes que se marchan, qué se yo…

Para una persona obsesionada con el tiempo, rodeada de relojes (de pared, de sobremesa, de pulsera, despertadores, radio despertadores, cosas que dan la hora… ordenadores, reproductores de música, de vídeo, televisores…), la espera se convierte en un acto de intensa desesperación, y el mirar los segundos, en una pulsión, un acto estúpido, sí, pero reflejo… reflejo quizás de un miedo a no estar realmente aguardando nada, que nadie llegue, que no ocurra ninguna cosa…


Alguien dijo algo en “¡Tic… tac!”

  1. DudaDesnuda el June 18, 2009 5:08 pm

    Estas cosas que maravillan, poder leer lo que escribiste por el 2007 ahora y escribir del tiempo y sus juegos y pensar en Julio Cortázar y recordar algo que alguna vez leí en Rayuela y que ahora, a tiempo, viene a mí después de leerte:

    “Era siempre yo y mi vida, yo y mi vida, frente a la vida de los otros y la irritación de estar pensando en todo eso y sabiendo que como siempre, me costaba mucho menos pensar que ser.”

    Besos y minuteros

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