Vení

Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.
Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik, muerta
Ayer era Alejandra, hoy Julio. Julio que reclamaba al bicho. A veces las cosas ocurren así. No se puede hacer nada, todo parece inevitable, y entonces ocurre. Un día ella ya no está. Y las palabras no pueden resucitar cosas, ni personas, impotentes. Pero si fijar las cosas, los sentimientos, las ausencias,… Y Alejandra Pizarnik quedará ahí, por siempre, bajo esos versos… Sí, finalmente, se quedó ahí…
Fotografía: María Durán
Escrita por Ferdinand Jacquemort | Guardada en Palabras | Palabrejas: Alejandra Pizarnik, Julio Cortázar, María Durán | Nadie dijo nadaMeditación sobre la posibilidad de enloquecer
Imposible la libertad en la irrealidad. ¿Cómo vencer mi manía de idealización? ¿Cómo cortar el cordón umbilical? ¿Y para cuando la aceptación de la adultez? ¿Cómo trascender si me vienen unas ganas irreprimibles de ser una niña muy pequeña, sin pensamientos, sin actos, una niña que llora mucho y pide amor? Una mano, unos labios, una caricia… Todo levísimo, con espuma, con alas. He aquí lo único que me interesa. Lo demás, es interés forzado. Obligación. De allí mi posibilidad de incomunicación con los otros. Ando en busca de esa mano, de esos labios… Y no es posible encontrarlos. Y aunque los encontrara nada sería posible, porque me da horrenda vergüenza sentir esto que siento mientras el espejo certifica una muchacha de veintiún años, devorada por la irrealidad.
He meditado en la posibilidad de enloquecer. Ello sucederá cuando deje de escribir. Cuando la literatura no me interese más. De cualquier modo, me es indiferente enloquecer o no, morirme o no. El mundo es horrible, y mi vida no tiene, por ahora, ningún sentido. (No obstante, creo que nadie ama la vida más que yo. Sólo que entre mis sueños y mi acción pasa un puente insalvable. He aquí la causa de que yo deba desangrarme como un animal enfermo detrás de la vida).
Diarios, de Alejandra Pizarnik, editorial Lumen
Imagino que la fotografía no es de mucho después que las palabras. Me gusta esa imagen de Alejandra Pizarnik, aunque no sepa muy bien porqué. Y sus palabras, que son otra cosa, terrible. Y la certeza de que tras ellas sólo puede quedar el silencio o las no palabras. Entonces…
Escrita por Ferdinand Jacquemort | Guardada en Palabras | Palabrejas: Alejandra Pizarnik | 3 escribieron alguna cosa