La literatura como lujo
Sólo se escribe con autenticidad bajo una condición: que a uno le dé todo igual, se pase por el forro las consignas.
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Lo que suele estropear esta actividad es la preocupación que tiene el escritor débil por ser útil.
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En ocasiones el escritor se rebaja al dejar, cansado de su soledad, que su voz se mezcle con la de la muchedumbre. (…) Su verdadera tarea es completamente opuesta: sacar a la luz esa parte intangible que hay en la soledad de cada uno y que nadie podrá avasallar nunca. Una sola finalidad política responde a su esencia: el escritor sólo se puede comprometer con la lucha por la libertad, manifestando esa parte libre de nosotros mismos que ninguna fórmula puede definir, sino solamenta la emoción y la poesía de las obras desgarradoras. Más que luchar por la libertad tiene que hacer uso de ella, encarnarla en lo que dice. En ocasiones su propia libertad llega a destruirle: ello es lo que la hace más fuerte. Entonces, lo que está obligado a amar es la libertad atrevida, altiva y sin límites, que a veces causa la muerte, que incluso hace amar la muerte. Un escritor de verdad muestra -a través de la autenticidad de sus escritos- el rechazo al servilismo (y en primer lugar el odio a la propaganda). Precisamente por ello no se deja arrastrar por la muchechumbre y sabe morir en soledad.
Georges Bataille, La literatura como lujo, traducción de Ana Torrent para Versal
No hay nada más triste, pienso, que pretender que la escritura sea útil, en algún modo, y para que lo sea, renunciar a uno mismo o quizás, simplemente, ser lo bastante superficial. Así, asistimos al desmoronamiento de las palabras, se nos escapan entre los dedos de las manos como granos de arena. Sólo quería decir que yo ya no escribo como cuando empecé este cuaderno hace cerca de dos años. Y aunque llevo semanas preguntándome por los motivos y días con la respuesta sobre mis espaldas (como un peso más), he necesitado encontrar este texto de Bataille para entender o entenderme. Cuando escribía entonces y esperaba las imágenes de la persona que quería, la literatura era un lujo, vivir era un lujo. Ni una cosa ni otra pretendían tener ninguna utilidad, no había ninguna exigencia. Era libre y sí, estaba la emoción y también la poesía. Nadie conocía este lugar. Sólo ella. Cuando (le) escribía, aquí o allá, sólo le escribía a ella. Las muchedumbres, los otros, quedaban demasiado lejos. La escritura es un acto de profunda intimidad y el escritor, después de todo, un exhibicionista.
Pretender conscientemente llegar a los demás es una estupidez. Como decía Bohumil Hrabal, todo camino hacia el otro pasa por uno mismo. Este cuaderno de apuntes no tiene sentido así. A partir de ahora será otra cosa, que quizás no interese a nadie (como si ahora interesara a alguien), pero será así o no será.
Escrita por Ferdinand Jacquemort | Guardada en Fragmentos, Palabras | Palabrejas: Georges Bataille | 6 escribieron alguna cosaYo sólo aspiro a una cosa, a suprimirme

Je n’aspire qu’à une chose, c’est de me supprimer,… Es decir, “Yo sólo aspiro a una cosa, a surprimirme”. Mejor que recurrir a la pistola o el veneno, sigue diciendo Bataille, es más divertido y también más cobarde, suprimirse a través de una gimástica del espíritu y de las sensaciones. Bataille piensa que en un determinado momento percibimos que hay una parte de nosotros de la que se debe prescindir, pero al prescindir de ella, nos suprimimos totalmente.
Frase impactante (y más escuchándola en su voz), la reflexión sobre la supresión, que no tiene nada que ver con el suicidio, como bien recalca el mismo, es más que interesante y nos lleva a pensar como se puede realizar un acto tal, como acabar con una parte de uno mismo, cuando surge esa necesidad, más tarde o más temprano. Y esa es una respuesta con la que aún no he logrado dar… Y Bataille sigue ahí. Insistente…
Escrita por Ferdinand Jacquemort | Guardada en Palabras | Palabrejas: Georges Bataille | 3 escribieron alguna cosa